
Comprar un carro en lease siempre despierta emociones y dudas. Es la primera vez que muchos conductores sienten que estrenan un auto sin comprometerse a largo plazo. Pero, junto a la ilusión, aparece una pregunta inevitable: ¿es cierto que el seguro cuesta más cuando se elige esta modalidad?
El lease significa tener un auto prácticamente nuevo durante un período de tiempo determinado. No eres dueño del vehículo, pero disfrutas de sus beneficios como si lo fueras. Al final del contrato puedes devolverlo o decidir comprarlo. Esa flexibilidad es lo que atrae a miles de clientes en todo Estados Unidos.
El mito del seguro más caro surge porque las financieras piden pólizas con coberturas completas. Quieren proteger la inversión que todavía no es del cliente. Eso hace pensar que el costo se dispara. Sin embargo, la verdad es distinta: lo que encarece la póliza no es el leasing en sí, sino las condiciones de protección que exige cada banco o compañía.
Otro mito es que “siempre estás pagando y nunca terminas de ser dueño del carro”. En realidad, lo que haces es invertir en movilidad y comodidad. Pagas solo por el tiempo que lo usas, sin asumir devaluación, ni gastos grandes de mantenimiento.
¿Y qué pasa con el seguro? Existen opciones para no sentirlo tan pesado. Puedes comparar cotizaciones, ajustar deducibles y elegir la póliza más económica que cumpla con los requisitos. No todo depende del lease, sino de cómo negocies tu cobertura.
El lease no encarece por sí mismo el seguro, lo que hace es marcar un estándar mínimo de protección.
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