Millaje bajo, millaje alto: lo que de verdad importa al comprar un auto

Millaje bajo, millaje alto: lo que de verdad importa al comprar un auto

El millaje es uno de los números más decisivos cuando alguien compra un auto usado en Estados Unidos. Puede cambiar el precio, la percepción del estado del vehículo y hasta la confianza del comprador. Un auto puede verse impecable por fuera, pero si su millaje no encaja con su edad o uso, es una señal que merece atención. Por eso, entender qué significa este número y cómo interpretarlo es clave para evitar sorpresas costosas.

El millaje es la cantidad de millas que un auto ha recorrido. Se mide a través del odómetro y funciona como una especie de “biografía” del vehículo.

En Estados Unidos, este dato se toma muy en serio porque influye en múltiples decisiones: desde el valor de reventa hasta el precio del seguro o la frecuencia del mantenimiento. Un millaje alto suele indicar más desgaste, mientras que un millaje muy bajo en un auto con varios años podría levantar dudas sobre la veracidad de la lectura.

Las estadísticas ayudan a entender qué es “normal o usual» cuando se trata del millaje. La Federal Highway Administration (FHWA) establece que los conductores en Estados Unidos recorren en promedio alrededor de 13,000 a 14,000 millas por año. Esa cifra sirve como referencia para evaluar si un auto ha tenido un uso habitual, ligero o más intenso de lo esperado.

Por ejemplo, un vehículo de cinco años con unas 65,000 millas está dentro del rango esperado. En cambio, uno de la misma edad con más de 90,000 millas ya sugiere un uso intensivo. Y si tiene apenas 20,000 millas, conviene verificar si pasó largos períodos estacionado o si hubo cambios de odómetro no registrados.

Señales de abuso o manipulación del millaje

Antes de cerrar una compra, conviene observar detalles que pueden revelar inconsistencias entre la historia del auto y su número de millas. Aunque muchas de estas señales son fáciles de detectar, a menudo se pasan por alto cuando el comprador se enamora del precio o del aspecto exterior.

  • Desgaste evidente en volante, pedales o asiento del conductor que no coincide con millas supuestamente bajas.
  • Registros de mantenimiento o inspecciones con fechas que no encajan con la lectura actual del odómetro.
  • Historial del vehículo con saltos bruscos o períodos sin reportes en servicios reconocidos.
  • Tornillos o partes manipuladas alrededor del tablero o del módulo del odómetro.
  • Millaje demasiado bajo en autos que fueron de flotas, rentas o compañías, donde el uso suele ser constante.
  • Vendedores que evitan mostrar reportes del historial o que dan explicaciones vagas sobre el uso del vehículo.

Revisar el millaje no es solo un paso técnico. Es una estrategia para proteger tu inversión. En un mercado como el estadounidense, donde millones de autos cambian de dueño cada año, comprobar este dato te ayuda a tomar decisiones inteligentes y seguras.

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