
Comprar un carro en Estados Unidos puede ser una de las experiencias más emocionantes, pero también una de las más confusas. El precio que ves en el anuncio rara vez es el que terminas pagando. Entre papeleo, cargos extra y trámites obligatorios, el monto final puede subir miles de dólares. La clave está en entender qué son los famosos “fees ocultos” y cómo evitar sorpresas desagradables.
Los fees ocultos son cargos adicionales que los concesionarios suman al precio base del vehículo. No siempre son ilegales, pero muchas veces no se explican con claridad. Entre los más comunes están el dealer fee (por la gestión administrativa), el destination fee (transporte desde la fábrica), el market adjustment fee (sobrecargo por alta demanda) y los dealer add-ons (accesorios instalados que casi nunca se pueden rechazar). A esto se suman impuestos, placas y registro, que sí son obligatorios, pero no siempre aparecen en el precio inicial.
¿Cómo protegerte? Tips esenciales para los fees ocultos
1. Pregunta siempre por el “out-the-door price”: Ese es el precio final con absolutamente todo incluido.
2. Revisa la factura línea por línea: Identifica qué cargos son estatales obligatorios y cuáles son añadidos por el dealer.
3. Negocia los add-ons: No tienes que pagar por servicios o accesorios que no pediste.
4. Desconfía de cargos vagos como “advertising fee” o “market adjustment”: Muchas veces son totalmente negociables.
La compra de un carro no debería sentirse como una trampa. Entender estos detalles te permitirá tomar una decisión inteligente y proteger tu bolsillo.
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